Relato 1: Aguas invernales.

by - 15:45

The Wanderer Above The Sea of Fog
Caspar David Friedrich

Cayado bajo el brazo, donde el horizonte no ansió jamás posar su vista se encontraba inerte y con el rostro adusto, quien antaño fue un semblante jovial y esperanzado, los restos inservibles y magullados de mi mónada.
El rugido de las olas se afanaba por producir, por emerger, un atisbo de emoción en mi, mientras la espuma y el salitre erosionaban marcando el devenir del tiempo, las oportunidades que como arena entre mis callosos dedos huían para no volver.

Ah, en qué momento me volví un ermitaño del dulce éter de la vida. En qué hora dejé crecer mis cabellos, y mi barba se tornó áspera y espesa. Cuándo empezó a restar importancia la lustre de mi porte. Cuando los ojos grises y cansados del espejo descubrieron la derogación de advertirme.

El tiempo nunca acaeció tan raudo como ahora. Heme aquí, postrado ante la impasibilidad de mi ventura, la fatalidad de mis decisiones mundanas que me llevaron a otear y no avistar. Patriarca y báculo de una familia abatida, soy el fracaso encarnado a esta roca, el molusco sin sabor ni perla, que engarzar propósitos mayores.
Soy la profecía cumplida del oráculo enmudecido, soy cuanto recriminaba con el dedo acusador en mi padre, el motivo del odio hacia el pasado. Y el presente en verdad nunca se me tornó tan angustioso, viviendo a través de los ojos glaucos de un fantasma, veo sus mismos errores en los actos que yo cometo.

Me pregunto, me demando, si mi tormento es símil al que impongo a los que amo, si mis conductas podrían ser justificadas cuando me encuentre descalzo y arrodillado frente aquel, el único, que podría liberarme del manto de mi yerro; si mi desasosiego, podrá ser calmado.

Tan solo ruego, mientras los bramidos impávidos del oleaje airado mecen las cuerdas del sino de mi vida, y el filo de la tijera no parece tan timorato; que aquella calidez que parece abrazar las rocas a la vez que erosiona, devastando a su paso, pueda suponer para mi, esa toque de gracia, ese capítulo no escrito, que mis manos temblorosas olvidaron asir a tiempo.

You May Also Like

0 comentarios