A veces, me miras, y el tiempo no se para.
Sino que corre.
Corre veloz y me lleva a futuros con los cuales solo me he atrevido a soñar.
La imposibilidad que se vuelve mera probabilidad relativa.
Y tú y yo somos nosotros.
Y yo he aprendido a ser feliz, porque tú has sido lo suficientemente paciente como para enseñarme.
A veces, me despierto en la noche y te miro.
Y me abrazo a tu espalda y hundo mi cara en la calidez que emanas.
Y suspiro y me quedo con tu olor haciéndolo parte de mi.
Y llamo a ese sitio hogar.
Mi primer y único hogar.
Y no necesito plantar bandera ni colonizar tu piel para sentirte mio
Quizás porque ya no hay fronteras entre mis manos y tu horizonte.
A veces, siento miedo, me asusto y te rehuyo.
Y lloro, lloro como una niña llora, con el pulmón abierto y el rostro enrojecido.
Sonoro cual tormenta rompiendo en mitad del silencio
Lloro sin consuelo porque el miedo se apodera de mi y pierdo toda razón.
Y tú me buscas y encuentras, buceando en el mar de mis inseguridades
Espantas mis monstruos y aludes a mi sonrisa, esa que con tus manos has creado
Inventas juegos, caricias y ruegos. Pero nunca prometes nada. Solo sentencias felicidad.
No solo a veces, sino siempre te quiero
Te quiero desde que te esperaba, desde que no estaba preparada para conocerte
Te quiero desde que me encontraste y esperaste a que quisiese ser encontrada
Te quiero desde que no decíamos tales palabras pero estaba ahí, inerte en el aire.
Y no ha habido un segundo que haya dejado de amarte.
Sino que corre.
Corre veloz y me lleva a futuros con los cuales solo me he atrevido a soñar.
La imposibilidad que se vuelve mera probabilidad relativa.
Y tú y yo somos nosotros.
Y yo he aprendido a ser feliz, porque tú has sido lo suficientemente paciente como para enseñarme.
A veces, me despierto en la noche y te miro.
Y me abrazo a tu espalda y hundo mi cara en la calidez que emanas.
Y suspiro y me quedo con tu olor haciéndolo parte de mi.
Y llamo a ese sitio hogar.
Mi primer y único hogar.
Y no necesito plantar bandera ni colonizar tu piel para sentirte mio
Quizás porque ya no hay fronteras entre mis manos y tu horizonte.
A veces, siento miedo, me asusto y te rehuyo.
Y lloro, lloro como una niña llora, con el pulmón abierto y el rostro enrojecido.
Sonoro cual tormenta rompiendo en mitad del silencio
Lloro sin consuelo porque el miedo se apodera de mi y pierdo toda razón.
Y tú me buscas y encuentras, buceando en el mar de mis inseguridades
Espantas mis monstruos y aludes a mi sonrisa, esa que con tus manos has creado
Inventas juegos, caricias y ruegos. Pero nunca prometes nada. Solo sentencias felicidad.
No solo a veces, sino siempre te quiero
Te quiero desde que te esperaba, desde que no estaba preparada para conocerte
Te quiero desde que me encontraste y esperaste a que quisiese ser encontrada
Te quiero desde que no decíamos tales palabras pero estaba ahí, inerte en el aire.
Y no ha habido un segundo que haya dejado de amarte.