• Home
  • About
  • Contact
    • Category
    • Category
    • Category
  • Shop
  • Advertise

PΛLΛBRΛS MELLΛDΛS

ℝ𝕖𝕧𝕖𝕣𝕓𝕖𝕣𝕒𝕔𝕚𝕠𝕟𝕖𝕤 𝕪 𝕖𝕤𝕥𝕖𝕣𝕥𝕠𝕣𝕖𝕤 𝕕𝕖𝕝 𝕒𝕝𝕞𝕒

He establecido un punto inflexible en mi vida. Bueno, no es que sea el primero. Sino el último hasta la fecha. Si mirásemos en perspectiva, encontraríamos que todos ellos forman una constelación, la unión de coordenadas que conforman un camino. Momentos decisivos que me han llevado a ser quien soy. Porque nunca ha sido tan sencillo como "dejarse llevar". 

Me encuentro en el equinoccio de mis emociones, mutando la piel hacia algo que no sé bien dónde me llevará. Soy el simbolismo kafkiano de la privación de un sentimiento que han arrancado. Privada de lo que conocía ahora me encuentro en territorio desconocido, en la incertidumbre del borde en entre los recuerdos y lo nuevo.  Y no quiero aferrarme más.

La subjetividad de lo que vivimos hace más doloroso hacer frente a su capitulación y cierre. Como quien sabe que no volverá a un lugar, y se despide diciendo "gracias, aquí fuimos felices". Y me vuelve a la memoria cada una de las veces que he podido realizar algo así. En que me permití que fuesemos felices. Porque en algún momento todo dejó de tratar sobre mi 

Haciendo equilibrios entre la negación, la rabia y la tristeza. La aceptación parece lejana, aunque como un espejismo se desdibuje al alcance de la mano. Tan real que siento que puedo abarcarla. Y desaparece. Desaparece al destapar nuevos velos que perfeccionan y delinean lo subjetivo hasta tornarlo más certero. Y te creo un poco menos, y me quiero un poco más. Y me disculpo conmigo misma por culparme por tanto. Por no estar ahí para mi. Por dar tanto a un extraño. 

Ahora, centrada en respirar y expirar, las cosas más sencillas parecen complejas, nuevas, evolucionadas. Lo estático se difumina para dar paso a algo diferente. 

Vamos camino a alguna parte. 
Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios
Dicen que saber vivir la vida es saber pararse a oler las flores. Saber disfrutar del instante. Carpe Diem. Tempus Fugit. Refranes que se volvieron hagstags y luego tatuajes que el tiempo, y el láser borrará.
Y ahora siento que todo se ha detenido, ralentizado. 

Cuando te vi marchar aquella mañana, no sentí ese miedo que me solía recorrer. Ese sabor amargo en la boca que termina en una mueca previa al llanto. No quise verte subir al coche y seguí adelante. Porque pasados dos días tú volverías y aquello, no era para tanto.

La jaqueca, el dolor de ojos, la fiebre y el estómago me hicieron de las suyas. Y encogida bajo varias mantas veía las horas pasar. No había ansiedad, solo cansancio y quizás algo de pesar por la situación a la que mi salud había llegado. Encogida entre el calor que no conseguía abrazar, recordaba como siempre esas mantas, gruesas y de olor seco, han estado patentes desde mi niñez, cuidándome, envolviéndome, apartándome de lo malo. Me sentía a salvo. 

Y entonces llegaron los malentendidos. Y el nerviosismo. Y yo me decía que no estaba haciendo las cosas tan bien como creía, que de nuevo volvíamos a ese punto de descontrol por algo que no lo merecía. Pero oía esa voz calmada que no era la mía, pidiéndome que tan solo me relajase, y respirase. Que aquello, no era para tanto.

Y llegó la noche. Y como siempre, cuando tú cerrabas la puerta de la comunicación, yo me quedaba sola. Gritando. Aullando a un objeto inerte que tiene demasiado poder sobre nuestras vidas. Temiendo haber roto algo que precisamente en ese instante entre mis manos hacía trizas. Y nada estaba a salvo ni era seguro. Miraba por la ventana, tratando de ver la sombra de lo que no quise ver marchar el día antes. Y quería creer que no era para tanto. 

Para cuando volviste, tenía un plan mal trazado, el maquillaje sobre el rostro desencajado y la ropa que quería que me quitases para verme a mi. 
Para cuando volviste, sabías cuales eran tus líneas y lo siguiente solo fue una farsa, un teatro donde la tragedia llevaba demasiado tiempo presente y los amantes debían morir. 
Para cuando volviste, tú sabías lo que tantos meses llevábamos negándonos. Nadie podrá decir jamás que no lo intentamos. 


Ahora el tiempo ha dejado de volar y se para pensativo en ráfagas de aire caliente, ladeándose sin prisa por llegar a alguna parte, cargado consigo motas de polvo y recuerdos pasajeros.

Y no puedo evitar pensar en mi vida hace una semana, cuatro días, o incluso dos. 
En un chico bajo unas escaleras esperando, culpable y con los ojos enrojecidos que tuve que mandar a casa, mientras decidía que tenía que ser todo lo fuerte que no había sido siete meses atrás. 




Share
Tweet
Pin
Share
No comentarios
Newer Posts
Older Posts

About me

Dιᥱ Höᥣᥣᥱ ιst ᥣᥱᥱr,ᥲᥣᥣᥱ Tᥱᥙfᥱᥣ sιᥒd hιᥱr!

Follow Us

  • Spotify
  • IG

Categories

recent posts

Blog Archive

  • junio 2025 (1)
  • mayo 2025 (1)
  • abril 2025 (1)
  • marzo 2025 (1)
  • febrero 2025 (2)
  • enero 2025 (3)
  • diciembre 2024 (1)
  • septiembre 2020 (1)
  • junio 2020 (1)
  • mayo 2020 (7)
  • abril 2020 (1)
  • marzo 2020 (1)
  • enero 2020 (4)
  • diciembre 2019 (1)
  • noviembre 2019 (1)
  • julio 2019 (1)
  • junio 2019 (1)
  • mayo 2019 (1)
  • febrero 2019 (1)
  • enero 2019 (2)
  • diciembre 2018 (5)
  • noviembre 2018 (3)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (1)
  • junio 2018 (1)
  • mayo 2018 (2)
  • abril 2018 (3)
  • marzo 2018 (2)
  • febrero 2018 (6)
  • enero 2018 (7)
  • diciembre 2017 (1)
  • noviembre 2017 (1)
  • septiembre 2017 (1)
  • agosto 2017 (1)
  • julio 2017 (3)
  • junio 2017 (4)
  • mayo 2017 (2)
  • abril 2017 (1)
  • marzo 2017 (1)
  • febrero 2017 (1)
  • diciembre 2016 (4)
  • noviembre 2016 (2)
  • agosto 2016 (1)
  • julio 2016 (1)
  • junio 2016 (1)
  • mayo 2016 (1)
  • mayo 2014 (1)
  • marzo 2014 (1)
  • febrero 2014 (3)
  • enero 2014 (3)
  • diciembre 2013 (17)
  • noviembre 2013 (4)
  • octubre 2013 (5)
  • septiembre 2013 (1)
  • agosto 2013 (1)
  • abril 2013 (1)
  • marzo 2013 (2)
  • febrero 2013 (5)
  • enero 2013 (13)

Created with by ThemeXpose