Teorías sobre la relativa complejidad de la vida.

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Esperar que la vida sea algo sencillo tiene fecha de caducidad. Aparentemente sucede a la par que el tiempo empieza a ir más deprisa y perdemos la cuenta del día que vivimos. Y todo nos sobreviene tan bravo y vertiginoso que necesitamos agarrarnos de la mano de alguien. Y no caminar solos.

Es con ello que aprendemos lecciones de madurez, lecciones que nos hacen levantarnos y dejar de tropezar con la misma piedra. Para alcanzar un nuevo bache. Hay quien piensa que la vida es una sucesión de errores, de caídas. Otros en cambio, prefieren pensar que la vida son todas aquellas veces en que nos ponemos en pie y no nos damos por vencidos.

A través de la crónica de mis hazañas, puedo afirmar que son ambas cosas. Todas esas caídas, esas rodillas raspadas y las palmas de las manos calientes. Eso, y la entereza para alzarnos, para decir que no, para resistir, para abrazar y perseverar por lo que ambicionamos.

Entre mis convicciones reside el hecho de que las cosas difíciles están compuestas por otras más sencillas y simples. Son matemáticas puras, descomponer el problema por partes para hallar una solución final.

En teoría, debería funcionar, pero para ello la vida debería estar hecha a prueba de fallos. Y claramente, nuestra existencia contempla un gran número de paradigmas y arquetipos que quizá por descuido o desacierto conducen a tachones que querríamos omitir.

Pero es precisamente la vida una aventura en la que nosotros regimos las normas. Podemos jugárnosla, ser precavidos, estancarnos o bien tratar de rehacer nuestros pasos. Mi jugada favorita está basada en la necesidad de sentir, sea bueno o malo, y aprender de ello, nutrirme de esa experiencia y utilizarlo en un futuro. Sentir el amor, el desamor, el abandono, la necesidad de huir, la libertad de la independencia y el miedo a la soledad. Abrazar la percepción de dejar de ser niño para calzar los zapatos de un adulto y querer volver un par de pasos atrás.

La vida no puede ser fácil. Si tu vida es sencilla, si tus decisiones son fáciles algo estás haciendo mal. Arriesga, ten miedo a equivocarte y yerra. Percibe tus aciertos y acepta tus decisiones sin pensar qué podría haber sido en otro caso, o te perderás el siguiente turno de resolver el acertijo de por dónde quieres conducir tu caminar.

La vida no es estática. Nos hemos creído animales sedentarios pero tenemos un alma nómada, una necesidad de búsqueda y autorrealización, cuya empresa es el empeño más arduo que podemos concebir.

Así que no esperes comodidades, ni salir de una pieza. Tan solo alcanzar una mano lo suficientemente cálida como para infundar y recibir el aliento necesario para seguir adelante un día más.



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