Añoranza

by - 9:30

Recuerdo la cicatriz de su brazo. Pequeña, desconocida a ojos inexpertos, pero que mi pulgar se afanaba por acariciar. Ese gesto nos hacía reales, me aferraba y adormecia, aunque dudo que jamás llegase a ser consciente de ello.

Me enamoré de su sonrisa torcida y ese fue el comienzo de cientos de recaídas, donde sus ojos adquirían ese brillo que me hacia doblar los dedos de los pies acompasado del encogimiento de estómago.

La suavidad de su piel siempre fue un arma de doble filo, aún buscando su tacto en la ausencia de mis dias.

Dudar, dudar de si inventaba palabras y terminar por usarlas, en mi día a día, y ver como poco importaba si al decirlas me hacía cómplice y parte de él.

Descubrir mi risa, fuerte y clara, como jamás había nacido de mi pecho. Sentir que el mundo se vuelve más liviano y que lo malo...importa menos.

No querer confundir la añoranza con la derrota. Saber que aun en la negación, la distancia y el pesar, no hay arrepentimiento alguno, solo una imbatible forma de amar.

You May Also Like

0 comentarios