Y respiren

by - 20:36

Hay desenlaces que se antojan como repeticiones, donde el cinismo se hace patente. Se convierte en un subterfugio de mutismos, abandonos e indiscrecciones. La rabia se hacina bajo las uñas y la sonrisa da lugar a la contorsión de lo que antaño fue un nido de ósculos. 

Permitan que no me sorprenda demasiado ante el devenir de acontecimientos, pues este no fue un final desafortunado, tan solo otro párrafo que no desembocará en estribillo. Cómo pueden estar las suelas de mis zapatos tan desgastadas si apenas nos hemos movido.

El hastío atenta con encasquillarse a medio camino. Mientras sigo jugando a que tengo todo bajo control, ínterin de entrar y salir en el lecho, simiente y hiel de humillantes ensoñaciones. 

Qué exiguas parecen las razones, la nimiedad de pararse ante el mundo y alzar el mentón, las pequeñeces que hicieron que la dignidad quedase en honrilla. Como si la autoestima no fuera más que pura chabacanería que combinar con el labial. Y todo se va, emborronando la inocencia bajo el amparo de un portal. Subiendo a casa con la sonrisa ladeada, el corazón indefenso y vuelta al rodeo del embuste y la mendacidad. 

Usando el corazón en un puño, no tengo la entereza para en el auge de mis emociones usar dicha entretela como volátil arrojadiza. Quizás así, el quid de todo este despropósito no fuese otro que asediar mis inseguridades y hacer regente el aladid que vibra, pulsión intermitente que está por salir. 

Y respiren.

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1 comentarios

  1. Con qué pequeñeces se construyen calamidades...
    Me gusta mucho cómo usas el lenguaje.

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