Relato 5:Tuya.

by - 19:06




Quizás lo importante no era lo que escribiese, sino lo que sintiese al hacerlo, y con ello, lo que pudiese derramar sobre cada palabra entintada.

Encerrada en sí misma las estaciones no parecían detenerse, mientras el acontecer de los días le alejaba y acercaba más y más. Era el devenir de un baile improvisado a medianoche con un desconocido. Y, siempre, le pisaba los pies.

Se rozó los labios aún hinchados. El pulso se aceleraba detonándose, a través de un ballonné-pas, emulando la necesidad que se asía en su interior. Pero era mejor olvidar. Se frotó los nudillos, blanquecinos por la tensión con la que se tomaba las manos. ¿En qué momento había llegado a esa ferviente desazón...? Se incorporó y caminó sin rumbo fijo por la estancia.

Querer huir sonaba como una tentación profana susurrada con voz ronca. Pero era más que eso. Era la necesidad de abandonarse, de liberarse, de perderse.

Sus pies, descalzos y níveos, se mecían por la alfombra en círculos no concéntricos. Era el albedrío de su juventud exultante, desafiando a la razón. Era la premura por conocer, y a la vez, olvidar.

Entrecerró los ojos mientras la luz anaranjada del atardecer se colaba más allá de sus finos párpados.
Quería correr, quería abalanzarse contra el precipicio de sus labios y rebuscar en la maraña de su pelo. Quería tapar su risa con la de él y conformar un nuevo baile; un perfecto assemblé, solo posible si eres capaz de encontrar el compañero preciso. Quería perturbar el silencio con la omisión de su aliento, si aquello implicaba capturarlo en el más tierno abrazo.

Se tendió sobre el papel,  que apostillaba entre pequeñas gotas de tinta dispersas, y solo pudo escribir una palabra aclaratoria, sin condiciones de rendición ni bandera blanca. Era un completo sometimiento a lo que suponía la palabra, y por primera vez, aquello no le avergonzó, sino que la verdad le hizo libre.

Tuya.

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