Hurts
Querido amigo:
Hoy duele, duele más de lo que sea capaz de recordar. Y siempre que duele, siento que es la mayor agonía que he podido pasar.
No consigo respirar y siento el vago consuelo de que quizás, eso pueda llegar a ocurrir. Siento los pulmones replegarse, y el pánico y la calma se abrazan. Y espero no volver a tomar aire. Y, a la vez , lucho por no hundirme aún más.
Alejo cuanto me rodea mientras me clavo las uñas en la piel. Espero algún tipo de reacción, pero solo sé sumergirme más en una oscuridad que me asfixia. Noto sus manos entrelazarse a mi cuello, en un abrazo ajeno de todo cariño, lleno de posesividad y miseria.
Y sí mañana no despertase, amigo mío. Y si un mañana no fuese suficiente y no me quedasen paradas en el camino por recorrer. Y si esto fuese todo lo que hay esperándome y solo pudiese sentir que la vida está tan decepcionada conmigo como yo con ella.
Y si pudiese empezar de nuevo, una vida diferente sabiendo que cometería los mismos errores y estos me llevarían a la cornisa de mis emociones.
Y solo quiero saltar. Ahogarme. Fundirme en el pánico. Drogar mis emociones hasta alcanzar el blanco puro que aguijonea las sienes y te lleva a ese lugar, ese lugar donde no hay un bien o un mal, solamente la calma. Esa calma que un abrazo puede otorgar. Siempre y cuando nos creamos dignos de recibir ese abrazo.
Y hoy, hoy siento que solo puedo enterrarme en un lecho profundo donde mis miedos van cubriendo de mucha tierra y pocas flores lo que queda de mi.
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