Vuelta a casa

by - 20:34

El traqueteo del tren mece mi cuerpo, casi inerte apoyado en una de las barras de seguridad. El reflejo distorsionado que ofrece, por los graffitis y la publicidad adherida, muestran la orilla de los sentimientos que trato de ahogar.

Aún notando sus manos en mi cuerpo y la mirada clavada en mis ojos; Mis labios se curvan tratando de reprimir una mueca de dolor. Vuelvo a estar en ese punto donde el aire no llegaba a inundar mis pulmones y todo en mi interior se encoge y asusta. Soy presa de mi misma, adentrándome en una habitación que creía haber cerrado, donde siquiera soy capaz de encender una luz.

Miedo. Tengo miedo, me digo, mientras me paso de parada. Voy camino de la seguridad que puede ofrecer sentarme en el borde del abismo, a nueve plantas de altura. Lejos, muy lejos de mi misma.

Entrelazo mis brazos con la piel erizada, y aún me abandono a la sensación de evasión que minutos antes trajiste a mi día. Y ahora todo se ve empañado por las lágrimas que no quiero verter, y me siento sola, más sola de lo que puedo aceptar o reconocer.


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