Accidentalmente
La noche me engulle antes del atardecer, trepando por los recovecos y salientes, las grietas y rincones donde las inseguridades se alimentan.
Oscuridad que nace de los temores de ser esa versión de ti misma que detestas, la que te recuerda la mujer que no quieres jamás llegar a ser, donde nacen los errores de tu madre y que adornas cada año con velas y papel vistoso.
Me encojo contra el vientre, buscando el calor que he perdido entre una de esas veces que me echaste. O que huí. Nunca supe bien si la decisión me llegó a pertenecer.
Mis pulmones se encharcan de la angustia que alimenta las lágrimas que con suerte lograré verter. O sino, seguiré ahogándome mientras espero, aguardo y, somnolienta, procuro olvidar.
Accidentes con nombre de mujer, esa parada en el camino que creíste acertada, pero que fue solo provisional. Coger lo que se necesite, dejar atrás lo innecesario. Un parche, un remiendo, un borrón.
Un refugio provisional entre los brazos ajenos solo al precio de una mentira, con tintes de ilusión.
Haz que parezca sincero, haz que parezca sincero.
Haz que parezca sincero, haz que parezca sincero.
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