Carta al lector
Querido lector, que escucha en silencio y solo deja un pequeño rastro amable, dejando la constancia de que estuvo, de que esto no es en vano…
Siento que debo explicarme, manifestar los cambios que ha sufrido este blog los últimos meses.
Tras pasar años acumulando polvo y telarañas digitales, algo bueno llegó a mi vida y me instó a escribir. Albergó en mí, esperanzas que incluso plantearon estudiar escritura, hacer de esta vía de escape algo más.
También trajo consigo las preguntas, el hostigamiento de quien no sabe qué cajones debe abrir y qué desorden deja tras de sí. Me enfrenté a todo lo que había tratado de reprimir, de contener. Todo a la vez, todo sin las herramientas necesarias.
Intenté escribir para encontrar un modo de vaciarme, de hallar cierto equilibrio, y solamente me encontré recordando detalles que creía olvidados y reviviendo en soledad capítulos de mi vida demasiado tormentosos. Te pido perdón por mis últimos relatos, no sé si es algo que mantendré en el blog, siento demasiado expuesto mi dolor.
También debo incidir en que no escribiré más sobre una figura idealizada, porque permites que en las fisuras de su inexistencia se cuelen fantasmas y corrompan todo lo que pudiste amar de ello, hasta el punto de que la podredumbre forma parte de ti y te señala, acusador, como el origen de ello.
No, se han acabado las historias de amor.

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