Relato 14: Ensayo ante los dioses.

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Autor desconocido


En la vulnerabilidad de la mirada, en la afabilidad de las acciones, en la simplicidad de lo omitido, en la perdurabilidad de las palabras. El carácter humano siempre está expuesto y nuestro libre albedrío supone nuestra ventaja, el desafío impuesto a través del tiempo, la piedra con la que nos obligamos a tropezar, el error del que nos negamos a aprender.

Caminamos bajo el mismo cielo, y abogamos por ser diferentes. Creemos en nuestro propio cambio, pero sentimos el impulso de desobedecer nuestro raciocinio, de sucumbir ante nuestras pasiones. Y cuando lo hacemos, en verdad somos nosotros mismos.

Queremos poder comprender los misterios que conforman nuestra existencia, pero necesitamos esa complejidad. Somos incapaces de sobrellevar una rutina que se nos torna tediosa y, ante ello, buscamos el modo de salirnos de las líneas del dibujo, y colorear cada espacio en blanco.

Los hombres, somos seres caprichosos de voluntad cambiante. Amamos, odiamos y tratamos de olvidar, como último consuelo ante los errores ajenos y propios. Nos obligamos a creer, a mendigar entre nuestras ideas, en pro de un bien o mal absoluto, queriendo creernos marionetas de fuerzas mayores a nosotros mismos. Y en el fondo, clavado en nuestro interior reside la verdad, pero nos asusta ese poder. No estamos preparados para esa libertad.

No nos juzguéis, pues, por equivocarnos, y no por acertar. No borréis nuestras huellas, pues eso nos ha llevado a ser quienes somos, el pasado conforma la seguridad de alcanzar un presente, de soñar con un futuro.
No alcéis vuestra mano en nuestra contra, acusándonos con el índice desnudo y erguido. Somos quienes somos, y el único error sería mostrar vergüenza o remordimiento por ello.

Podemos mejorar, pero no cambiar quienes somos. Somos acierto y fracaso, una historia contada con el paso del tiempo a nuestra espalda, con vuestro silencio y diligencia como testigo.
El niño que aprendió a valerse ante la mirada ausente de un padre. 


Somos vuestro legado. 

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1 comentarios

  1. Somos contradicción hecha carne, de la que no debemos olvidar nuestro pasado

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