Capítulo I: Más allá de Tierra de Nadie

by - 23:04

Escribí con lentitud sobre mis miedos en el vaho del cristal para luego no saber  hacerle frente. 
Es curioso como la vida nos pone a prueba, basándose en las tentativas de nuestras elecciones. Pero no tenemos margen de error, no podemos desmarcar o borrar lo sucedido. Solo encarar la resolución final. 

Es por ello que quizás precisemos de las capitulaciones, el marcar pautas o hitos. Trazar fronteras entre días mundanos y otros especiales. El constatar lo que la memoria puede volver deleble. 

No recuerdo cuándo empecé a escribir, pero sí sé que nunca se me dio bien releer y reafirmar mis propias emociones. En la vorágine de mis sentimientos, la intensidad marcaba el hilo conductor de mis pensamientos, los cuales se deslizaban por mis dedos hasta hacerme ladear la mirada y buscar un final apropiado. Pero nunca lo encontré. Sencillamente eran capítulos inconclusos, desfragmentaciones de una vida sin vivir. 

He vivido toda mi vida en una jaula de cristal. Lo llamaría pecera,pero no tenía agua más que en las lecciones de natación, y costaba sacarme de allí. Hundirme,alejarme de todo,  evadirme. Exiliarme en el silencio acuoso como vía de escape. No, es una jaula. Desde la cual veo cuanto sucede a mi alrededor. A veces logro escapar, a veces alguien logra entrar. Pero generalmente, estoy sola.

Estar solo no es algo negativo. Es una necesidad, es algo que debemos aprender a apreciar. Pero no debe ser en sí una imposición sino una elección. Es algo que descubres cuando esa soledad a la que acostumbrabas se ve perturbada por una persona, y posteriormente vuelves a estar solo. Salvo que ahora te descubres desorientada, luchando contra ello. 

Es por ello, que siempre me he encontrado tranquila cuando me hallo en Tierra de Nadie. Tierra de Nadie es un estado mental, un lugar al que no se puede llegar por elección. Está entre el desconocimiento y la pérdida total hacia el abandono. Son los previos ante la ruptura del corazón y el abandono ante el escarnio de las redes sociales, donde todo el mundo mira, donde siempre hay dedos acusadores escondidos tras palabras de fingido apoyo. 

Tierra de Nadie es ese momento en el que aún no te has enamorado, pero sabes que podrías estar camino de hacerlo. Y te dejas llevar, pero manteniendo cierta independencia. Siendo "yo" y no "nosotros". Porque claro, "él" siempre será "él". Así que tú pasas a formar parte de algo menor a una unidad, no eres un equipo, solo un elemento que cree hallarse en una simbiosis donde el amor es clave. 

Así que ahí estaba, mirando, aún pasados los días,la yema de mi dedo índice. Traidora. Aliada con mis sentimientos, aún trataba de comprender cómo había abandonado mi pecera y sentía ahora la asfixia, el miedo. Bien había intentado volver mis pasos atrás, rectificar enfriando mis emociones; racionalizar todo ello hasta comprender que era subjetivo y por ende controlable. Y erraba. Y yerro. Porque esa misma parte de mi había recorrido el horizonte de su rostro, las curvas de su piel, se había enredado entre los axiomas de su pensamiento. Había querido formar parte de él, y ahí llegaba al nosotros. Esa palabra que solo parecía cobrar sentido para ella.  Y quizás, bajo ese significado, sin ninguna expectativa, pudiese aceptar no estar en Tierra de Nadie. 


You May Also Like

0 comentarios