Soñaba
Soñaba con su abrazo, bajo el peso de las mantas arrugando cada pliegue de su cuerpo en aquel nido improvisado que la envolvía cual crisálida.
Soñaba con su aliento contra su frente, buscando un beso perdido entre los mechones revueltos de su flequillo y quizás el roce frío de la punta de su nariz.
Soñaba con el aleteo de sus pestañas mientras él la soñaba, atravesando hileras de bosques oníricos cuya niebla parecía arrullarles con mimo.
Soñaba con despertar, cuando la luna aún fuese alta, y entregarse en ofrenda a la propia rendición de él, mancillando cualquier bandera blanca con el sudor y simiente de su amor.
Soñaba con el anhelo de beber su nombre de los labios de él, de alimentar su desportillado corazón con recuerdos pasados y venideros, mientras gestaba lo que por fin sentía que era un hogar.
Y despertaba en el desahucio de la realidad, con la congoja anudada a su garganta, tirando y tirando, empujando hacia el filo del abismo donde su propio reflejo le haría saltar.
1 comentarios
¿Cuándo se convertirá el sueño en su realidad?
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