Uno de esos días
Hoy tengo uno de esos días. Ya sabéis, uno de esos días en los que sientes que todo se te escapa y no eres dueño de nada. Ni siquiera de ti mismo.
Uno de esos días, en los que tu propio aliento parece ajeno, y exhalas sintiendo frío y abandono, pero el invierno no es demasiado crudo como para ofrecerte una voluta de humo que te recuerde que estás ahí.
De las manos, se me escapan los recuerdos, esos que anidan en las palmas, y me deja a la intemperie, rebuscando entre surcos y líneas por la última caricia, el último roce.
Y entonces, puedo sentir como esa sensación de pertenencia ha mutado, y cae sobre mi pecho la oscuridad de la noche, llevándose consigo todo arraigo y consuelo; arrancando mi sombra entre deshilachados remiendos. Quedo a la intemperie y sé que es uno de esos días.
Hoy tengo uno de esos días, en los que necesito que me recuerden lo que es importante. Porque lo que no lo es, lo que permanece claro y brillante, marcado bajo la piel aun cuantas veces arrastre los pulgares con vigor y apremio; ahí permanece recordándome mis fallos y abandonos.
Hoy es uno de esos días, en los que no se quererme, ni bien ni mal, sencillamente me muevo por las esquinas de mi existencia, rozando los bordes, solo por no encontrarme. Evito la mirada triste que emerge entre los espejos y escribo, escribo hasta que duela, tratando de esperar que emerja una respuesta, un consuelo.
Hoy, tengo uno de esos días donde no soy suficiente y a la vez demasiado. Donde la soledad estrangula y se clava con aguijonazos, vaticinando en mi garganta el agudo dolor previo al llanto. El sol no calienta lo suficiente para volver en mi, y me alejo, fría e impotente, mustia y sin vida. Esperando sin quererlo, en una constante negativa.
Hoy tengo uno de esos días, en los que desearía no sentir en vez de sentirlo todo. O quizás sentir las cosas buenas, esas que ahora no se enumerar pero que sé que en algún momento han estado ahí, que quizás siguen ahí, Y que, cuando las recuerde, dejará de ser uno de esos días.
1 comentarios
No hay consuelo, pero tienes un café, un colacao caliente esperándote siempre, a golpe de whatsapp
ResponderEliminar